Por Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de la Selección Española de Escalada y Paraescalada y director de Fisioclimbing. Actualizado en octubre de 2026.

Dolor en la cara palmar del dedo que aparece después de una temporada de mucha regleta, sin un «pop» claro y que no termina de irse. Es una historia muy típica de tenosinovitis de los flexores, la segunda lesión de dedo más frecuente en escaladores. Aquí verás qué es, cómo diferenciarla de una lesión de polea y de una capsulitis, y qué dice la evidencia sobre su tratamiento.

¿Qué es la tenosinovitis de los flexores?

Los tendones flexores de los dedos se deslizan dentro de una vaina sinovial, un tubo con líquido que reduce la fricción. Esa vaina está reforzada por las poleas (A1 a A5), que mantienen el tendón pegado al hueso.

Tenosinovitis de flexores: dolor a lo largo de la vaina flexora, de la palma a la segunda falange.
Tenosinovitis de flexores: dolor a lo largo de la vaina flexora, de la palma a la segunda falange.

La tenosinovitis es la inflamación de esa vaina. Los escaladores suelen llamarla «tendinitis», pero el problema no está tanto en el tendón como en su envoltura [2]. Aparece como respuesta inflamatoria a un estrés repetido y puede ser aguda o crónica [2].

Cuando la irritación se concentra en la zona de una polea, con la polea engrosada en la ecografía, se habla a menudo de poleitis. Te lo explicamos en detalle en qué es la poleitis.

Por qué aparece en escalada

Es muy frecuente. En un análisis de 633 lesiones de escalada (2017–2018), la tenosinovitis de los dedos supuso el 10,6 %, solo por detrás de las lesiones de polea (12,3 %) [1]. Una revisión la describe como el síndrome de sobrecarga más habitual de los dedos del escalador [2], y otra como el segundo problema de dedo más común tras las lesiones de polea [3].

En un estudio retrospectivo de 65 escaladores con tenosinovitis de los flexores [5]:

  • Los dedos más afectados fueron el corazón (58,5 %) y el anular (55,4 %).
  • La zona afectada fue la A2 en el 84,6 % de los casos y la A4 en el 23,1 %.
  • Los desencadenantes que señalaron los propios escaladores fueron el entrenamiento duro e intenso (63,1 %), probar muchas veces un mismo movimiento difícil (41,5 %) y el abuso del arqueo cerrado (30,8 %).

También puede aparecer después de una rotura de polea. Schöffl y colaboradores describen que el resto de la polea rota puede irritar la vaina y mantener una tenosinovitis crónica [2]. En su serie de roturas de polea tratadas de forma conservadora, 7 de 80 escaladores seguían con dolor a los 3 meses por una tenosinovitis postraumática [9].

Síntomas

  • Dolor en la cara palmar del dedo, en la zona de A2 o A4, que puede irradiar hacia la palma o el antebrazo [2].
  • A veces, hinchazón leve a lo largo del dedo [2].
  • Dolor a la presión sobre la polea [3].
  • Dolor durante o después de escalar y, con frecuencia, también en la vida diaria [5].
  • Inicio progresivo, ligado a un aumento de carga, más que a un momento concreto.

Cómo diferenciarla de una lesión de polea y de una capsulitis

Las tres dan dolor en el dedo del escalador, pero no se tratan igual [4]. Estas son las pistas principales [2, 3, 8]:

RasgoTenosinovitisLesión de poleaCapsulitis
InicioProgresivo, por sobrecargaBrusco, a menudo con «pop» en arqueoProgresivo
Dónde dueleCara palmar, sobre la vaina y las poleas, puede irradiarCara palmar, muy localizado en la poleaEn la articulación, sobre todo la interfalángica proximal
HinchazónLeve, a lo largo del dedoLocal, a veces hematomaDe la articulación, con derrame
EcografíaLíquido alrededor del tendón («halo»), polea engrosadaMayor distancia tendón-hueso en flexión forzadaDerrame articular y más flujo sinovial

Algunos matices:

  • En la lesión de polea el dato clave es mecánico: el tendón se separa del hueso al flexionar con fuerza. Si sospechas esto, lee nuestro artículo sobre lesión de poleas de los dedos.
  • En la capsulitis, el problema está en la articulación. En un estudio reciente se definió por dolor, hinchazón y sensibilidad con derrame de más de 6 semanas, dolor que empeora al escalar y movilidad limitada. La interfalángica proximal fue la articulación afectada en el 82,6 % de los dedos [8]. Más información en capsulitis del dedo en escalada.
  • Pueden coexistir: una rotura de polea puede dejar una tenosinovitis secundaria [2, 9].

Diagnóstico

La exploración (palpación de las poleas, flexión contra resistencia, movilidad de las articulaciones) orienta, pero la ecografía aclara mucho:

  • En la tenosinovitis se ve un «halo» de líquido alrededor del tendón, mejor en corte transversal [2].
  • Los escaladores tienen de base más líquido en la vaina tras esfuerzos intensos, y tendones y poleas más gruesos que la población general [2, 7]. Por eso no hay un valor «normal» claro y se recomienda comparar con el dedo del otro lado [2].
  • La ecografía dinámica permite, en la misma exploración, descartar una rotura de polea.

En Fisioclimbing hacemos la ecografía en la primera sesión, comparando ambos lados, y medimos la fuerza de agarre de cada mano con TINDEQ.

La resonancia o la valoración por un especialista se reservan para casos dudosos, sospecha de lesiones asociadas o mala evolución.

Tratamiento: qué dice la evidencia

La evidencia es limitada: no hay ensayos clínicos aleatorizados en escaladores con esta lesión. Lo que hay son series de casos y recomendaciones de expertos.

Lo que se suele recomendar

  • Reducir la carga de escalada y evitar el arqueo cerrado durante un tiempo [3].
  • Antiinflamatorios locales o por vía oral, siempre pautados por un médico [2, 3].
  • En fases agudas, reposo relativo con férula durante unos días, frío y medidas locales [2].

Qué pasa con el tratamiento conservador

En el estudio de 65 escaladores tratados sin cirugía ni infiltraciones (salvo un caso) [5]:

  • Todos volvieron a escalar, y en el año siguiente al tratamiento el 76,9 % recuperó o superó su nivel de encadenamiento.
  • Los síntomas duraron de media 30,5 semanas (de 1 a 120), con mejoría lenta y ondulante en la mitad de los casos.
  • Dejar de escalar por completo no mostró beneficio frente a reducir la carga.
  • Los autores concluyen que el cuadro tiene una evolución natural favorable sin necesidad de tratamientos invasivos.

Es un mensaje útil: la tenosinovitis suele ir bien, pero puede ser lenta. Otra revisión señala que puede haber periodos sintomáticos que se repiten y duran más de un año, aunque la cirugía rara vez es necesaria [3].

Infiltraciones de corticoide

Cuando persiste, la infiltración en la vaina es una opción médica [2, 3]. En 42 escaladores con tenosinovitis crónica (más de 6 semanas) que recibieron dos infiltraciones separadas 7–10 días, el 73,8 % quedó sin dolor, de media a los 20,9 días, sin complicaciones [6]. Es una serie sin grupo control, así que no permite saber qué parte de la mejoría se debe a la infiltración. La indicación y la técnica corresponden al médico.

Lo que hacemos en Fisioclimbing

  • Diagnóstico ecográfico para confirmar la tenosinovitis y descartar rotura de polea o capsulitis.
  • Gestión de la carga: ajustar volumen, intensidad y tipo de agarre, en lugar de parar del todo.
  • Ejercicio terapéutico progresivo de flexores y de la cadena del brazo.
  • Terapia manual y otras herramientas de alivio sintomático cuando ayudan al paciente a tolerar la carga. No hay estudios específicos en tenosinovitis de escaladores para técnicas como la punción seca, la EPI o la radiofrecuencia, y así te lo explicamos.
  • Readaptación en plafón y multipresa antes de volver a tu nivel.

Vuelta a escalar

No hay plazos fijos validados. Los datos disponibles dicen que [5]:

  • Todos los escaladores del estudio volvieron a escalar y el 76,9 % recuperó o superó su nivel en el año siguiente al tratamiento.
  • El 61,5 % paró por completo (una media de 4,4 semanas), pero parar no mostró ventaja frente a reducir la carga.
  • Recuperar el nivel previo es lo habitual, pero puede llevar meses.

Criterios prácticos para subir de nivel:

  • Sin dolor en la vida diaria ni a la presión de la polea.
  • Fuerza en arqueo similar al lado sano.
  • Sin dolor al día siguiente tras subir la carga.

Prevención

  • Progresa la carga de forma gradual, sobre todo al empezar bloques de fuerza de dedos.
  • Varía los agarres: alterna arqueo, semiarqueo y extendido.
  • No repitas sin fin el mismo movimiento duro en una sesión.
  • Calienta bien los dedos antes de apretar. Tras su lesión, el 41,5 % de los escaladores del estudio de Mohn y colaboradores empezó a cuidar más el calentamiento y el 26,2 % redujo el arqueo cerrado [5].

Cuándo acudir al fisioterapeuta (y cuándo al médico)

Pide valoración si:

  • El dolor en la cara palmar del dedo dura más de una o dos semanas pese a bajar la carga.
  • Te duele también en la vida diaria.
  • No tienes claro si es polea, vaina o articulación.

Consulta con un médico si:

  • El dedo está rojo, caliente y muy hinchado, sobre todo tras una herida o si tienes fiebre: hay que descartar una infección de la vaina, que es una urgencia.
  • Hay bloqueo o resalte del dedo.
  • No mejora tras varias semanas de tratamiento bien hecho y se valora una infiltración.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo tenosinovitis que tendinitis?

No exactamente. La tenosinovitis es la inflamación de la vaina que envuelve el tendón [2]. En escalada se usa «tendinitis» de forma coloquial para lo mismo.

¿Tengo que dejar de escalar?

Normalmente no del todo. En el estudio de Mohn y colaboradores, parar por completo no mostró beneficio frente a reducir la carga [5]. Lo importante es ajustar la carga y evitar el arqueo cerrado mientras duele.

¿Cuánto dura una tenosinovitis de los dedos?

Varía mucho. En ese mismo estudio, los síntomas duraron de media 30,5 semanas, con un rango de 1 a 120 [5]. Un diagnóstico precoz y una buena gestión de la carga ayudan.

¿Cómo sé si es tenosinovitis o una polea rota?

La rotura de polea suele empezar de golpe, con un «pop», y en la ecografía se ve el tendón separado del hueso en flexión forzada. La tenosinovitis empieza poco a poco y muestra líquido alrededor del tendón [2, 5].

¿Sirven las infiltraciones?

En una serie de escaladores con tenosinovitis crónica, la mayoría quedó sin dolor tras dos infiltraciones [6]. Es una decisión médica y no suele ser la primera opción.

¿Te duele el dedo y no sabes qué es?

Si escalas en Madrid y tienes dolor en los flexores de los dedos, en Fisioclimbing (Las Rozas) hacemos ecografía y medición de fuerza en la primera sesión para saber si es tenosinovitis, polea o capsulitis, y te damos un plan claro. Pide cita aquí.

Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de Fisioclimbing

Sobre el autor: Mateo Villate Luis

Graduado en Fisioterapia. Director de Fisioclimbing y fisioterapeuta oficial de la Selección Española de Escalada y Paraescalada. Experto en lesiones del escalador, en tratamiento de la mano y en ecografía musculoesquelética. Osteópata C.O. Responsable de la unidad de investigación en fisioterapia y escalada y de la unidad de tendón de Fisioclimbing.

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Referencias

  1. Lutter C, Tischer T, Hotfiel T, et al. Current trends in sport climbing injuries after the inclusion into the Olympic program. Analysis of 633 injuries within the years 2017/18. Muscles Ligaments Tendons J. 2020;10(2):201-210. https://doi.org/10.32098/mltj.02.2020.06
  2. Schöffl V, Schöffl I, Frank L, et al. Tendon injuries in the hands in rock climbers: epidemiology, anatomy, biomechanics and treatment – an update. Muscles Ligaments Tendons J. 2020;10(2):233-243. https://doi.org/10.32098/mltj.02.2020.08
  3. Schweizer A. Sport climbing from a medical point of view. Swiss Med Wkly. 2012;142:w13688. https://doi.org/10.4414/smw.2012.13688
  4. Schöffl VR, Schöffl I. Finger pain in rock climbers: reaching the right differential diagnosis and therapy. J Sports Med Phys Fitness. 2007;47(1):70-78. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17369801/
  5. Mohn S, Spörri J, Mauler F, et al. Nonoperative treatment of finger flexor tenosynovitis in sport climbers—a retrospective descriptive study based on a clinical 10-year database. Biology (Basel). 2022;11(6):815. https://doi.org/10.3390/biology11060815
  6. Schöffl V, Strohm P, Lutter C. Efficacy of corticosteroid injection in rock climber’s tenosynovitis. Hand Surg Rehabil. 2019;38(5):317-322. https://doi.org/10.1016/j.hansur.2019.07.004
  7. Klauser A, Bodner G, Frauscher F, et al. Finger injuries in extreme rock climbers: assessment of high-resolution ultrasonography. Am J Sports Med. 1999;27(6):733-737. https://doi.org/10.1177/03635465990270060801
  8. Schöffl VR, Lutter C, Lang HC, et al. Efficacy of a new treatment algorithm for capsulitis of the fingers in rock climbers. Front Sports Act Living. 2025;7:1497110. https://doi.org/10.3389/fspor.2025.1497110
  9. Schöffl V, Hochholzer T, Winkelmann HP, et al. Pulley injuries in rock climbers. Wilderness Environ Med. 2003;14(2):94-100. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12825883/

Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.

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