Por Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de la Selección Española de Escalada y Paraescalada y director de Fisioclimbing. Actualizado en octubre de 2026.
Te caíste en el búlder apoyando la mano, o «clavaste» un dinámico, y desde entonces te duele el dorso de la muñeca, por el lado del pulgar, cada vez que apoyas o haces un mantle. Muchas veces se queda en «un esguince», pero puede ser una lesión del ligamento escafolunar. Aquí verás qué es, cómo se explora, qué pruebas hacen falta y por qué no conviene dejarla pasar.
¿Qué es el ligamento escafolunar?
El ligamento escafolunar une dos huesos del carpo: el escafoides (en el lado del pulgar) y el semilunar (en el centro de la muñeca). Tiene forma de «C» y su parte dorsal es la más gruesa, de unos 3–4 mm frente a 1 mm de la parte palmar [3].

Su función es mantener a esos dos huesos moviéndose como un equipo. Cuando el ligamento falla, el escafoides tiende a flexionarse y el semilunar a extenderse: se separan y la muñeca pierde su mecánica normal. Esa pérdida de alineación se llama inestabilidad escafolunar, y en su forma más avanzada se ve en la radiografía como un patrón llamado DISI [3, 4].
No todas las lesiones son iguales:
- Parciales: el ligamento está dañado pero mantiene cierta función.
- Completas sin alineación alterada en reposo (inestabilidad dinámica): solo aparece al cargar.
- Completas con separación visible en reposo (inestabilidad estática).
Por qué ocurre en escalada
La lesión escafolunar es la causa más frecuente de inestabilidad del carpo, y aparece sobre todo tras un traumatismo de muñeca [3, 4]. En escalada, piensa en:
- Caídas en búlder en las que paras el golpe con la mano y la muñeca en extensión.
- Dinámicos y lanzamientos en los que la muñeca recibe una carga brusca al llegar a la presa.
- Apoyos y mantles repetidos con la muñeca en extensión y carga.
- Romos: para apretar un romo la muñeca trabaja en extensión y con el carpo comprimido. En la clínica vemos lesiones escafolunares en escaladores que cargan mucho romos o que notan un tirón brusco en uno, aunque no hay estudios que cuantifiquen este mecanismo.
No es la lesión de muñeca más frecuente en escaladores. En la serie más amplia publicada (78 lesiones de muñeca en 69 escaladores), predominaron las lesiones del lado cubital, como la sinovitis del receso cubitocarpiano y el síndrome de impactación cubital [8]. Pero el escafolunar importa por otra razón: si se pasa por alto, puede acabar en artrosis [4].
Síntomas: cómo reconocerla
- Dolor en el dorso de la muñeca, hacia el lado del pulgar.
- Peor al apoyar la mano con la muñeca extendida: mantles, flexiones, levantarte apoyándote.
- Chasquido o «clic» doloroso al mover la muñeca.
- Pérdida de fuerza de agarre.
- Hinchazón dorsal y dolor al apretar justo por debajo del tubérculo de Lister (el bultito óseo que notas en el dorso del radio).
En lesiones recientes suele haber dolor e hinchazón difusa en el dorso; en las de semanas, chasquidos dolorosos, menos fuerza y dolor localizado sobre el intervalo escafolunar [3].
Si el dolor está en el lado del meñique, es más probable otra cosa: repasa nuestro artículo sobre dolor de muñeca y FCCT.
Diagnóstico: exploración, test de Watson e imagen
Exploración
- Palpación del intervalo escafolunar, justo por debajo del tubérculo de Lister, comparando con la otra muñeca.
- Test de Watson (scaphoid shift test): el examinador presiona con el pulgar el tubérculo del escafoides, en la cara palmar, y lleva la muñeca de desviación cubital a radial. Si el ligamento falla, el escafoides se subluxa hacia dorsal y, al soltar, vuelve con un resalte doloroso [2].
- Ballottement escafolunar: desplazar el escafoides frente al semilunar buscando dolor o movilidad anormal.
- Fuerza de agarre de ambas manos con dinamómetro.
Ojo con el test de Watson. En un estudio con 447 pacientes a los que después se les hizo artroscopia, tuvo una sensibilidad de 0,50 y una especificidad de 0,78 [1]. Funcionó mejor en las lesiones graves (sensibilidad de 0,66 en los grados 3–4 de Geissler) que en las leves (0,27 en los grados 1–2) [1]. Además, puede dar positivo en hasta un 32 % de muñecas sanas [3]. Conclusión: un Watson negativo no descarta la lesión, y los autores recomiendan no frenar el estudio por un test negativo [1].
Radiografía
- Proyección posteroanterior y con el puño cerrado, que carga la muñeca y puede abrir el espacio entre escafoides y semilunar.
- Separación escafolunar: los valores considerados anormales en la literatura van de 2 a 4 mm; una separación de 3 mm o más en reposo se usa como criterio de inestabilidad estática [5].
- Lateral: un ángulo escafolunar mayor de 70° sugiere lesión [3].
Las proyecciones con puño cerrado deben compararse con la otra muñeca. En un estudio, 9 de 19 muñecas sanas mostraron una separación mayor de 3 mm con el puño cerrado [5].
Resonancia y artroscopia
Si la radiografía es normal y la sospecha persiste, el siguiente paso es la imagen avanzada. Según un metaanálisis de 24 estudios [6]:
| Prueba | Sensibilidad | Especificidad |
|---|---|---|
| Resonancia 1,5 T | 45,7 % | 80,5 % |
| Resonancia 3 T | 75,7 % | 97,1 % |
| Artro-resonancia | 82,1 % | 92,8 % |
La artroscopia sigue siendo la prueba de referencia para diagnosticar y clasificar la lesión, con la clasificación de Geissler [3]. La indica el cirujano de mano.
En Fisioclimbing hacemos la exploración completa y medimos la fuerza de agarre con TINDEQ en la primera sesión. Si sospechamos una lesión escafolunar, te derivamos al cirujano de mano para las pruebas de imagen. Más sobre nuestro diagnóstico.
Tratamiento: qué dice la evidencia
Aquí hay que ser honestos: no hay estudios de tratamiento de la lesión escafolunar en escaladores. Lo que sigue viene de la literatura general de cirugía de mano.
Cuándo es quirúrgica
Las lesiones completas deben valorarse por un cirujano de mano, y el tiempo cuenta. La reparación directa del ligamento se plantea en lesiones agudas, dentro de las primeras 6 semanas aproximadamente; pasado ese plazo, la curación del ligamento es menos predecible y suele hacer falta una reconstrucción [3]. Ese corte de 6 semanas es orientativo y varía según el cirujano [3]. Por eso un dolor dorsal tras una caída no debería esperar meses.
Tratamiento conservador y control neuromuscular
La rehabilitación es clave tanto en lesiones parciales o inestabilidades dinámicas como después de la cirugía [3, 7]. La muñeca no se estabiliza solo con ligamentos: los músculos del antebrazo también controlan la posición de los huesos del carpo, gracias a la información propioceptiva que envían los propios ligamentos [7].
Algunos músculos favorecen que el escafoides y el semilunar se mantengan juntos y otros tienden a separarlos [3]:
- Favorables: extensor radial largo del carpo, abductor largo del pulgar y flexor radial del carpo. Se recomienda trabajarlos con contracciones isométricas combinadas [3].
- Desfavorables: extensor y flexor cubital del carpo, que pueden abrir el espacio escafolunar; conviene no reclutarlos en la rehabilitación [3].
Qué hacemos en Fisioclimbing
Trabajamos el control neuromuscular de la muñeca (propiocepción y ejercicios isométricos selectivos), la fuerza de antebrazo y agarre, y progresamos hacia posiciones de escalada. Medimos la fuerza con TINDEQ para comparar con la mano sana. Si tras unas semanas el dolor o los chasquidos persisten, o la imagen muestra separación, coordinamos con el cirujano de mano. Más en tratamiento.
Vuelta a escalar
No hay plazos publicados específicos para escaladores, así que cualquier cifra cerrada sería inventada. Depende del grado de lesión y de si se ha operado. Los criterios que usamos:
- Sin dolor en apoyos de la vida diaria ni a la palpación del intervalo escafolunar.
- Fuerza de agarre cercana a la del lado sano.
- Tolerancia progresiva sin dolor al día siguiente, empezando por presas en las que la muñeca no se extiende con carga.
- Lo último en volver: mantles, apoyos con la muñeca extendida, dinámicos y caídas de búlder.
Lo trabajamos en multipresa y plafón dentro del programa de readaptación a la escalada.
Prevención
- Aprende a caer en búlder: rueda y evita parar la caída con la mano extendida.
- Progresa los mantles y apoyos si no estás acostumbrado a cargar la muñeca en extensión.
- Fortalece el antebrazo y trabaja el control de la muñeca, no solo los dedos.
- No escales encima de un dolor dorsal que aparece tras una caída o un dinámico.
Cuándo acudir al fisioterapeuta (y cuándo al médico)
Pide valoración si:
- Te duele el dorso de la muñeca, por el lado del pulgar, desde una caída o un dinámico.
- Notas chasquidos dolorosos o la muñeca «falla» al apoyarla.
- El dolor no mejora en 3–4 semanas.
Necesitas valoración médica (cirujano de mano) si:
- La radiografía muestra separación escafolunar o alteración de la alineación.
- Hay sensación de inestabilidad o el dolor persiste pese al tratamiento.
- Tras una caída te duele en la tabaquera anatómica (el hueco en la base del pulgar): hay que descartar una fractura de escafoides, y es urgente.
Si no se trata, una inestabilidad escafolunar puede evolucionar hacia una alteración de la mecánica de la muñeca, desgaste del cartílago y artrosis, el patrón conocido como muñeca SLAC [3, 4].
Preguntas frecuentes
¿Una lesión del ligamento escafolunar se cura sola?
No se puede contar con ello. Pasada la fase aguda, la curación del ligamento es poco predecible, y una lesión no tratada puede progresar hacia artrosis [3, 4]. Las parciales pueden manejarse con rehabilitación, pero siempre tras un diagnóstico claro.
¿El test de Watson es fiable?
Ayuda, pero no basta. Detecta mejor las lesiones graves que las leves, y un resultado negativo no descarta la lesión [1].
¿Se ve en la radiografía?
Solo en parte. La radiografía puede mostrar separación o mala alineación, pero las lesiones parciales o dinámicas pueden no verse. Para ellas hacen falta resonancia, artro-resonancia o artroscopia [3, 6].
¿Puedo seguir escalando?
Depende del grado. Con dolor dorsal tras una caída, lo prudente es no cargar la muñeca en extensión hasta tener un diagnóstico.
¿Te duele el dorso de la muñeca?
Si escalas en Madrid y tienes dolor dorsal de muñeca tras una caída o un dinámico, en Fisioclimbing (Las Rozas) te exploramos, medimos tu fuerza y te decimos si hace falta ver a un cirujano de mano. Pide cita aquí.
Sobre el autor: Mateo Villate Luis
Graduado en Fisioterapia. Director de Fisioclimbing y fisioterapeuta oficial de la Selección Española de Escalada y Paraescalada. Experto en lesiones del escalador, en tratamiento de la mano y en ecografía musculoesquelética. Osteópata C.O. Responsable de la unidad de investigación en fisioterapia y escalada y de la unidad de tendón de Fisioclimbing.
Referencias
- Schmauss D, Pöhlmann S, Weinzierl A, et al. Relevance of the scaphoid shift test for the investigation of scapholunate ligament injuries. J Clin Med. 2022;11(21):6322. https://doi.org/10.3390/jcm11216322
- Watson HK, Ashmead D, Makhlouf MV. Examination of the scaphoid. J Hand Surg Am. 1988;13(5):657-660. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3241033/
- Amarasooriya M, Jerome TJ, Tourret L. Current concepts in scapholunate instability without arthritic changes. Indian J Orthop. 2023;57(4):515-526. https://doi.org/10.1007/s43465-023-00839-0
- Kitay A, Wolfe SW. Scapholunate instability: current concepts in diagnosis and management. J Hand Surg Am. 2012;37(10):2175-2196. https://doi.org/10.1016/j.jhsa.2012.07.035
- Patel RM, Kalainov DM, Chilelli BJ, et al. Comparisons of three radiographic views in assessing for scapholunate instability. Hand (N Y). 2015;10(2):233-238. https://doi.org/10.1007/s11552-014-9695-x
- Hafezi-Nejad N, Carrino JA, Eng J, et al. Scapholunate interosseous ligament tears: diagnostic performance of 1.5 T, 3 T MRI, and MR arthrography—a systematic review and meta-analysis. Acad Radiol. 2016;23(9):1091-1103. https://doi.org/10.1016/j.acra.2016.04.006
- Salva-Coll G, Garcia-Elias M, Hagert E. Scapholunate instability: proprioception and neuromuscular control. J Wrist Surg. 2013;2(2):136-140. https://doi.org/10.1055/s-0033-1341960
- Schöffl V, von Schroeder H, Lisse J, et al. Wrist injuries in climbers. Am J Sports Med. 2023;51(13):3416-3425. https://doi.org/10.1177/03635465231199671
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.
