Por Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de la Selección Española de Escalada y Paraescalada y director de Fisioclimbing. Actualizado en octubre de 2026.
Si te duele justo debajo de la base del dedo gordo cuando cargas una regleta de canto, puede que no sea «solo el pie de gato». Los sesamoideos del primer dedo soportan buena parte de la carga del antepié del escalador y, cuando se irritan, aparece la sesamoiditis. Te contamos cómo reconocerla, con qué se confunde y qué hacer para no cronificarla.
¿Qué es la sesamoiditis?
Bajo la cabeza del primer metatarsiano tienes dos huesecillos del tamaño de un garbanzo: el sesamoideo medial (o tibial) y el lateral (o peroneo). Están dentro de los tendones del flexor corto del dedo gordo y funcionan como poleas: mejoran la palanca de los flexores y reparten la presión bajo el primer dedo.
La sesamoiditis es la irritación dolorosa de estos huesos y de los tejidos que los rodean por sobrecarga repetida. Es un diagnóstico de exclusión: antes hay que descartar una fractura, una necrosis u otras lesiones que duelen en el mismo punto [1]. El medial es el que más se fractura por estrés [2].
Ojo: en algunas personas un sesamoideo viene dividido en dos de nacimiento (bipartito), casi siempre el medial [1]. No es una lesión, pero en la radiografía puede parecer una fractura.

Por qué ocurre en escalada
El pie de gato concentra la carga en el primer dedo
Los pies de gato de rendimiento son asimétricos y con downturn (curvatura hacia abajo), una forma que concentra la presión en el dedo gordo. Schöffl y Küpper describen cómo, dentro de un pie de gato ajustado, el pie se acorta, los dedos se encogen con las metatarsofalángicas en hiperextensión y se pierde el reparto normal de carga entre el primer metatarsiano, el quinto y el talón [3].
Un estudio español comparó con plataforma de presiones a 53 escaladores y 52 personas que no escalaban. En los escaladores, la carga se desplazaba claramente hacia la cabeza del primer metatarsiano y la articulación del dedo gordo tenía menos movilidad [4]. Es decir, más presión justo encima de los sesamoideos.
Pies de gato más pequeños que tu pie
En una muestra de 56 escaladores, 55 llevaban calzado excesivamente ajustado, de media casi cuatro tallas británicas por debajo del de calle; el 91% refería dolor en el pie al escalar y los de más nivel buscaban un ajuste aún más apretado [5]. Otros trabajos describen reducciones de una a dos tallas en escaladores de nivel medio y de unas 2,3 tallas tanto en escaladores de alto nivel como en una muestra de 144 escaladores italianos [3,6,7].
El gesto: canto y punta en presas pequeñas
Al cargar una regleta de canto interno o de punta, todo tu peso pasa por una superficie mínima bajo el primer dedo, con la metatarsofalángica en extensión forzada. Repetido cientos de veces (placa, bloques con pies pequeños), el sesamoideo recibe compresión una y otra vez. Las recepciones de búlder sobre el antepié son otro posible mecanismo.
Factores de riesgo
- Pie de gato muy cerrado y asimétrico usado para todo: calentar, entrenar y probar.
- Aumentar de golpe el volumen de placa o de bloque con pies pequeños.
- Pie cavo o poca movilidad del dedo gordo.
- Aceptar el dolor del pie de gato como parte del rendimiento, algo muy habitual [3,5].
Siendo honestos: no hay estudios específicos sobre sesamoiditis en escaladores. Lo que sabemos sale de la biomecánica del pie de gato [3–5] y de la evidencia general en deportistas.
Síntomas: cómo reconocerla
- Dolor localizado bajo la base del dedo gordo, a menudo hacia el lado interno.
- Empeora al apoyar de canto o de punta, al ponerte de puntillas, al empujar al caminar y al llevar el dedo gordo hacia arriba.
- A veces hay algo de hinchazón o sensación de «piedra» bajo el pie.
- Con el pie de gato puesto, el dolor aparece antes y tarda más en irse.
Sospecha algo más que una irritación si el dolor empezó de golpe tras una recepción o un resbalón, si duele en reposo o si no mejora tras varias semanas de descarga.
Diagnóstico
Exploración y ecografía
Palpamos cada sesamoideo mientras movemos el dedo gordo: si el punto de dolor se desplaza con el dedo, apunta al sesamoideo. Valoramos la movilidad del primer dedo, el dolor en extensión, la fuerza de flexión y tus pies de gato.
En Fisioclimbing hacemos la ecografía en la misma sesión: vemos la superficie de los sesamoideos, el tendón del flexor largo del dedo gordo, la placa plantar y si hay líquido o bursitis, comparando con el otro pie. Orienta, pero no basta para descartar una fractura por estrés o una necrosis.
Radiografía y resonancia
- Radiografía: primera prueba. En la fractura los fragmentos encajan entre sí; en el bipartito los bordes son lisos, corticados y no encajan [1].
- Resonancia magnética: es la prueba de elección para casi toda la patología de los sesamoideos [8]. Detecta el edema óseo de la sesamoiditis y de la fractura, que no aparece en un bipartito sano [1]. La gammagrafía es una alternativa [8].
- Traumatología del pie: si hay fractura, necrosis o dolor que no responde.
Diagnóstico diferencial
- Fractura por estrés del sesamoideo: dolor más intenso y puntual; edema y trazo de fractura en resonancia.
- Osteonecrosis: el riego de los sesamoideos es precario. En radiografía aparece fragmentación con zonas más densas, y la resonancia la detecta antes [1,8].
- Sesamoideo bipartito sintomático.
- Artrosis del primer dedo: rigidez y dolor más dorsal; la explicamos en hallux rigidus en escaladores.
- Lesión de la placa plantar o tendinopatía del flexor largo del dedo gordo.
- Metatarsalgia de los radios centrales, frecuente en escaladores [7].
- Gota u otras artritis: dolor muy intenso, articulación roja y caliente.
Tratamiento
No hay ensayos sobre sesamoiditis en escaladores. Las revisiones coinciden en que el tratamiento conservador debe ser la primera opción en casi todos los casos [8].
Descarga
- Reduce temporalmente el gesto que duele: canto interno y punta en presas pequeñas.
- Fuera del muro: menos carga, calzado ancho y de tacón bajo, plantillas o almohadillas de descarga y vendaje del dedo; los antiinflamatorios pueden ayudar si te los pauta el médico [8].
- Si hay fractura, el tratamiento inicial suele ser un yeso sin apoyo de 6 a 8 semanas [8].
Ajusta tus pies de gato
- Usa un pie de gato más plano y holgado para calentar y entrenar, y reserva el agresivo para los pegues, como aconsejan Schöffl y Küpper [3].
- Prueba suelas más rígidas, que reparten mejor la carga en el canto.
- Van der Putten y Snijders propusieron un diseño que respeta la forma natural del pie para prevenir lesiones y deformidades [9].
- Quítatelos entre vías o bloques.
Fisioterapia en Fisioclimbing
- Terapia manual: movilidad del primer dedo, de los sesamoideos y del resto del pie y tobillo si hay rigidez.
- Radiofrecuencia INDIBA como complemento en la fase más dolorosa, no como tratamiento principal.
- Ejercicio terapéutico: musculatura intrínseca del pie, flexores del dedo gordo, gemelos y sóleo, progresando sin dolor.
- Técnica de pies: apoyar más superficie del dedo, alternar canto externo y reducir los apoyos de punta.
Más detalles en tratamiento.
Infiltraciones y cirugía
Las infiltraciones de corticoide y anestésico, guiadas por imagen, sirven para diagnosticar y tratar, pero deben evitarse si hay fractura o necrosis [8]. La cirugía se reserva para casos resistentes. Extirpar el sesamoideo es el último recurso: quitar los dos suele deformar el dedo y la cicatriz plantar dolorosa es una complicación difícil [8]. En las fracturas por estrés que no curan tras 3–6 meses de tratamiento conservador se plantea la cirugía [2].
Vuelta a escalar
No hay plazos publicados en escaladores. En la sesamoiditis por sobrecarga, muchos escaladores pueden seguir escalando con adaptaciones (pie de gato plano, presas grandes, menos placa).
En las fracturas por estrés en deportistas, tras un tratamiento conservador que funciona se vuelve al deporte entre 3 semanas y 1 año, aunque son frecuentes la consolidación lenta, la falta de consolidación y las recaídas. Tras la cirugía, la vuelta se produce entre los 2,5 y los 6 meses en el 90–100% de los casos [2].
Criterios orientativos, que trabajamos en la readaptación:
- Caminar y subir escaleras sin dolor.
- Puntillas a una pierna repetidas, sin dolor y con fuerza similar al otro lado.
- Palpación del sesamoideo sin dolor o casi.
- Tolerar el canto interno en presas medianas con pie de gato plano en el plafón.
- Volver a presas pequeñas y al pie de gato agresivo, vigilando el dolor a las 24 horas.
Prevención
- Ten dos pares de pies de gato: uno cómodo para volumen y otro agresivo para rendimiento.
- No te pases de talla por sistema: cuanto más nivel, más se tiende a apretar [5].
- Sube de forma progresiva el volumen de placa y de pies pequeños.
- Entrena la fuerza del pie y del tobillo.
- No normalices el dolor que dura más allá de la sesión.
Cuándo acudir al fisioterapeuta y señales de alarma
Pide valoración si el dolor bajo el dedo gordo dura más de una o dos semanas pese a cambiar de pie de gato, o si ya te duele al caminar.
Acude al médico o a urgencias si:
- No puedes apoyar tras una caída o recepción, o hay hinchazón importante o deformidad.
- La articulación está roja, caliente y muy dolorosa sin golpe previo (gota o infección).
- Hay fiebre, una herida infectada en el pie o pérdida de sensibilidad persistente.
Preguntas frecuentes
¿Puedo seguir escalando con sesamoiditis?
A menudo sí, adaptando: pie de gato plano, presas grandes y menos apoyos de punta. Si duele al caminar o se sospecha fractura, toca parar hasta tener diagnóstico.
¿Qué pie de gato es mejor si tengo sesamoiditis?
Uno más plano, menos asimétrico y con suela algo más rígida, en una talla que no te obligue a doblar el dedo gordo.
¿Cuánto tarda en curarse la sesamoiditis?
No hay datos en escaladores. Una irritación por sobrecarga suele mejorar en semanas si se descarga a tiempo. Una fractura por estrés puede tardar de semanas a un año en permitir la vuelta al deporte [2].
¿Cómo sé si es sesamoiditis o una fractura del sesamoideo?
Solo con la exploración no se puede asegurar. La radiografía ayuda y la resonancia es la prueba de elección [8].
¿Te duele bajo el dedo gordo?
Si escalas en Madrid y llevas semanas con dolor bajo el dedo gordo, en Fisioclimbing (Las Rozas) te valoramos con ecografía en la primera sesión y te damos un plan para seguir escalando. Pide cita aquí.
Sobre el autor: Mateo Villate Luis
Graduado en Fisioterapia. Director de Fisioclimbing y fisioterapeuta oficial de la Selección Española de Escalada y Paraescalada. Experto en lesiones del escalador, en tratamiento de la mano y en ecografía musculoesquelética. Osteópata C.O. Responsable de la unidad de investigación en fisioterapia y escalada y de la unidad de tendón de Fisioclimbing.
Referencias
- Shah A, Patel D. Painful hallux sesamoid: a pictorial review. Indographics. 2022;1(1):110-115. https://doi.org/10.1055/s-0042-1742579
- Robertson GAJ, Wood AM. Lower limb stress fractures in sport: optimising their management and outcome. World J Orthop. 2017;8(3):242-255. https://doi.org/10.5312/wjo.v8.i3.242
- Schöffl V, Küpper T. Feet injuries in rock climbers. World J Orthop. 2013;4(4):218-228. https://doi.org/10.5312/wjo.v4.i4.218
- Cobos-Moreno P, Astasio-Picado Á, Gómez-Martín B. Pathophysiological behaviour of the climber’s foot versus the general population: a prospective observational study. Healthcare (Basel). 2022;10(5):868. https://doi.org/10.3390/healthcare10050868
- McHenry RD, Arnold GP, Wang W, et al. Footwear in rock climbing: current practice. Foot (Edinb). 2015;25(3):152-158. https://doi.org/10.1016/j.foot.2015.07.007
- Killian RB, Nishimoto GS, Page JC. Foot and ankle injuries related to rock climbing. The role of footwear. J Am Podiatr Med Assoc. 1998;88(8):365-374. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9735622/
- Buda R, Di Caprio F, Bedetti L, et al. Foot overuse diseases in rock climbing: an epidemiologic study. J Am Podiatr Med Assoc. 2013;103(2):113-120. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23536501/
- Sims AL, Kurup HV. Painful sesamoid of the great toe. World J Orthop. 2014;5(2):146-150. https://doi.org/10.5312/wjo.v5.i2.146
- van der Putten EP, Snijders CJ. Shoe design for prevention of injuries in sport climbing. Appl Ergon. 2001;32(4):379-387. https://doi.org/10.1016/S0003-6870(01)00004-7
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.
