Por Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de la Selección Española de Escalada y Paraescalada y director de Fisioclimbing. Actualizado en octubre de 2026.

Te das un golpe en la punta del dedo contra una presa y, al rato, notas que la última falange se queda caída: puedes enderezarla con la otra mano, pero no por ti mismo. Es un mallet finger o dedo en martillo. Suele doler poco y por eso muchos escaladores lo dejan pasar. Aquí verás por qué no conviene, qué prueba hace falta y cómo se trata.

¿Qué es el mallet finger?

El mallet finger es la lesión del tendón extensor terminal en su inserción, en la base de la falange distal. Ese tendón es el que estira la articulación interfalángica distal (IFD), la de la punta del dedo. Si se rompe o arranca un fragmento de hueso, la punta queda caída en flexión [1].

Mallet finger: lesión del extensor en el dorso de la articulación de la punta del dedo.
Mallet finger: lesión del extensor en el dorso de la articulación de la punta del dedo.

Hay dos formas:

  • Tendinosa: se rompe el tendón, sin fractura.
  • Ósea: el tendón arranca un fragmento de la base de la falange distal.

La diferencia solo se ve con una radiografía, y cambia el tratamiento cuando el fragmento es grande o la articulación se desplaza [1].

Por qué ocurre en escalada

El mecanismo es una flexión forzada de la IFD cuando está estirada [1]. En escalada, lo típico es:

  • Golpear la punta del dedo contra una presa o la pared, por ejemplo en un lance o al buscar una presa a ciegas.
  • Un dedo que queda atrapado en flexión en una fisura o un agujero.

Es una lesión aguda, no de sobrecarga. Fuera de la escalada, el dedo más afectado es el medio, seguido del anular, el meñique y el índice. Es más frecuente en hombres jóvenes y en el 74 % de los casos afecta a la mano dominante [1]. No hay series específicas en escaladores, así que estos datos vienen de la población general.

En niños y adolescentes, la lesión equivalente puede ser una fractura del cartílago de crecimiento de la falange distal. Si además hay lesión del lecho de la uña (sangre bajo la uña o uña levantada), puede tratarse de una fractura de Seymour, que requiere reparación del lecho ungueal y fijación de la fractura [1]. Es una urgencia. Si escalas en edad de crecimiento, tienes más información sobre lesiones de dedo en jóvenes en epifisiólisis en escaladores jóvenes.

Síntomas: cómo reconocerlo

  • La punta del dedo queda caída y no la puedes estirar de forma activa.
  • Con la otra mano sí la estiras del todo, pero en cuanto la sueltas vuelve a caer.
  • Dolor e hinchazón en el dorso de la última articulación.
  • A veces, poco dolor. Eso no significa que sea leve.

Si lo que no puedes es doblar la punta del dedo, no es un mallet finger: puede ser un jersey finger, que es urgente. Y si el dolor está en el nudillo medio, mira la guía de dolor de dedos en escalada.

Clave: aunque duela poco, una punta de dedo caída tras un golpe es un mallet finger hasta que se demuestre lo contrario. Pide una radiografía lateral.

Diagnóstico

Exploración

Con la mano apoyada en la mesa, te pedimos que estires la punta del dedo y medimos con goniómetro cuántos grados se queda caída (déficit de extensión). Comprobamos que la extensión pasiva es completa y miramos también el nudillo medio (IFP): en lesiones antiguas, el desequilibrio del aparato extensor puede hacer que la IFP se vaya hacia atrás y aparezca un dedo en cuello de cisne [1].

Radiografía lateral: imprescindible

La radiografía lateral del dedo es esencial para ver si hay fragmento óseo, qué parte de la articulación afecta y si la falange distal está subluxada [1]. Si hay fractura o subluxación, también hace falta una radiografía con la férula puesta para comprobar que la articulación queda bien colocada [1]. La ecografía puede ver el tendón, y la usamos en la primera sesión, pero no sustituye a la radiografía.

Clasificación de Doyle

TipoLesiónOrientación
ICerrada, con o sin pequeña avulsión óseaFérula en extensión
IIAbierta, con herida del tendónDerivar
IIIAbierta, con pérdida de piel y tendónDerivar
IVFractura: A, del cartílago de crecimiento en niños; B, 20–50 % de la superficie articular; C, más del 50 % con subluxación de la falangeRadiografía; derivar si el fragmento es grande o hay subluxación

La mayoría de los mallet finger cerrados son de tipo I [1].

Tratamiento: la férula continua

Cómo se hace

El tratamiento de la mayoría de los casos es una férula que mantiene la punta del dedo estirada, día y noche, sin quitarla, durante 6–8 semanas, y después una retirada progresiva durante unas 2 semanas más [1]. Algunas revisiones proponen alargar el periodo en las lesiones puramente tendinosas [6].

La regla de oro: la IFD no se puede doblar ni una sola vez durante ese tiempo. Quitarse la férula y dejar caer la punta puede hacer que la cicatrización vuelva a empezar [1]. Para lavarte o cambiar la férula, apoya el dedo plano sobre una mesa y mantenlo recto.

Qué dice la evidencia sobre la férula

  • Revisión Cochrane (4 ensayos, 278 participantes): no hay pruebas suficientes para saber qué tipo de férula es mejor, a medida o de serie. La férula debe ser lo bastante robusta para el día a día y cumplir las instrucciones es clave. Un ensayo que comparó fijación quirúrgica con agujas frente a férula no encontró diferencias significativas [2].
  • Ensayo aleatorizado de 87 pacientes: una férula palmar, una dorsal y una termoplástica a medida fueron igual de eficaces [4].
  • Revisión sistemática de 44 estudios: la inmovilización continua media fue de 7,0 semanas y no hubo diferencias significativas entre tipos de férula. Los autores señalan el cumplimiento como el principal reto del tratamiento [3].
  • Las férulas prefabricadas dieron más problemas de piel que las hechas a medida, sin diferencias en el resultado [1].
  • Férula nocturna extra: en un ensayo aleatorizado, añadir un mes de férula solo por la noche tras 6–8 semanas de férula continua no mejoró el déficit de extensión ni la función [5].

Expectativas realistas: en ese mismo ensayo, el déficit de extensión medio al final fue de 14°, y un 34 % de los pacientes tenía 20° o más [5]. Es frecuente que la punta quede algo caída al final del tratamiento.

En Fisioclimbing te explicamos cómo llevar la férula, revisamos la piel y el ajuste, medimos el déficit de extensión a lo largo del tratamiento y organizamos la retirada progresiva.

¿Y si han pasado semanas?

Sin tratamiento, el déficit de extensión no mejora por sí solo [1]. Pero llegar tarde no significa que ya no haya nada que hacer: la férula suele dar buenos resultados aunque se empiece con semanas o incluso 3–4 meses de retraso [3, 6]. Así que, si tienes un dedo en martillo antiguo, consúltalo igualmente.

Cuándo se plantea la cirugía

Se valora cirugía en las lesiones abiertas, cuando el fragmento afecta a un tercio o más de la superficie articular, cuando la falange está subluxada, si la punta no se estira tras la férula o en lesiones crónicas con deformidad [1, 6]. Aun así, en muchas fracturas grandes el tratamiento con férula también da resultados aceptables [6]. La revisión sistemática no encontró diferencias relevantes entre cirugía y férula (déficit medio de 5,7° frente a 7,6°) y con tasas de complicaciones parecidas (14,5 % frente a 12,8 %) [3]. La decisión la toma el cirujano de mano según cada caso.

Vuelta a escalar

No hay estudios en escaladores. En deportistas en general, se permite volver al deporte tras 8–12 semanas de tratamiento [6].

Mientras llevas la férula continua, el objetivo es que la punta del dedo no se doble nunca. Por eso desaconsejamos cargar ese dedo en la pared en esa fase. Puedes seguir entrenando piernas, tronco, la musculatura del hombro y otros aspectos que no comprometan el dedo.

Tras retirar la férula:

  • Movilidad suave de la IFD, sin forzar la flexión al principio.
  • Vuelta gradual a presas grandes y después a regletas.
  • Los agarres en los que la punta del dedo recibe golpes o se fuerza en flexión, al final.

Lo planificamos dentro del programa de readaptación a la escalada, midiendo la fuerza de agarre con TINDEQ para comparar ambas manos.

Prevención

No hay estudios de prevención. Ten cuidado con los lances a presas que no ves bien y con los golpes de la punta del dedo contra la pared. Si ya has tenido uno, respeta la retirada progresiva de la férula: es cuando más fácil es volver a forzar la punta.

Cuándo acudir al fisioterapeuta (y cuándo al médico)

Pide valoración si:

  • Tras un golpe, la punta del dedo se queda caída.
  • Tienes un dedo en martillo antiguo que nunca se trató.
  • Llevas la férula y tienes problemas de piel o dudas sobre cómo llevarla.

Ve a urgencias o al cirujano de mano si:

  • Hay herida sobre la articulación (lesión abierta).
  • En un niño o adolescente, hay sangre bajo la uña o la uña levantada junto con la punta caída.
  • La radiografía muestra un fragmento grande o la falange subluxada.

Preguntas frecuentes

¿El mallet finger se cura solo?

No. Sin tratamiento, la punta caída no mejora sola [1]. Con férula continua, la mayoría de los casos evolucionan bien.

¿Cuánto tiempo hay que llevar la férula?

Lo habitual son 6–8 semanas día y noche, más unas 2 semanas de retirada progresiva [1]. En los estudios, la media de inmovilización continua fue de unas 7 semanas [3].

¿Puedo quitarme la férula para ducharme?

Solo si mantienes la punta del dedo recta todo el tiempo, por ejemplo apoyándola sobre una superficie plana. Si se dobla, la cicatrización puede volver a empezar [1].

¿Qué férula es mejor?

Ningún tipo ha demostrado ser superior [2, 3, 4]. La mejor es la que toleras y llevas sin quitártela. Las hechas a medida dan menos problemas de piel [1].

¿Hace falta operar un dedo en martillo?

En la mayoría de los casos, no. La cirugía se reserva para lesiones abiertas, fragmentos grandes con subluxación y casos que no responden a la férula [1, 6].

¿No puedes estirar la punta del dedo?

Si escalas en Madrid y te has golpeado la punta de un dedo, en Fisioclimbing (Las Rozas) te exploramos, te indicamos si necesitas radiografía o cirujano de mano y te acompañamos durante la férula y la vuelta a escalar. Pide cita aquí.

Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de Fisioclimbing

Sobre el autor: Mateo Villate Luis

Graduado en Fisioterapia. Director de Fisioclimbing y fisioterapeuta oficial de la Selección Española de Escalada y Paraescalada. Experto en lesiones del escalador, en tratamiento de la mano y en ecografía musculoesquelética. Osteópata C.O. Responsable de la unidad de investigación en fisioterapia y escalada y de la unidad de tendón de Fisioclimbing.

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Referencias

  1. Khera BH, Chang C, Bhat W. An overview of mallet finger injuries. Acta Biomed. 2021;92(5):e2021246. https://doi.org/10.23750/abm.v92i5.11731
  2. Handoll HHG, Vaghela MV. Interventions for treating mallet finger injuries. Cochrane Database Syst Rev. 2004;(3):CD004574. https://doi.org/10.1002/14651858.CD004574.pub2
  3. Lin JS, Samora JB. Surgical and nonsurgical management of mallet finger: a systematic review. J Hand Surg Am. 2018;43(2):146-163. https://doi.org/10.1016/j.jhsa.2017.10.004
  4. Pike J, Mulpuri K, Metzger M, et al. Blinded, prospective, randomized clinical trial comparing volar, dorsal, and custom thermoplastic splinting in treatment of acute mallet finger. J Hand Surg Am. 2010;35(4):580-588. https://doi.org/10.1016/j.jhsa.2010.01.005
  5. Gruber JS, Bot AG, Ring D. A prospective randomized controlled trial comparing night splinting with no splinting after treatment of mallet finger. Hand (N Y). 2014;9(2):145-150. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24839414/
  6. Bachoura A, Ferikes AJ, Lubahn JD. A review of mallet finger and jersey finger injuries in the athlete. Curr Rev Musculoskelet Med. 2017;10(1):1-9. https://doi.org/10.1007/s12178-017-9395-6

Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.

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