Por Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de la Selección Española de Escalada y Paraescalada y director de Fisioclimbing. Actualizado en octubre de 2026.

El dedo gordo es tu punto de apoyo principal en la pared. Cuando su articulación se desgasta y pierde movilidad aparece el hallux rigidus, una artrosis que en escaladores con años de pie de gato no es rara. Te explicamos por qué ocurre, cómo se gradúa y qué opciones tienes para seguir escalando.

¿Qué es el hallux rigidus?

Es la artrosis de la articulación metatarsofalángica del primer dedo, la que une el dedo gordo con el pie. El cartílago se desgasta y en la parte de arriba de la articulación crece un osteofito (un «pico» de hueso) que choca cuando llevas el dedo hacia arriba.

Se habla de hallux limitus cuando la extensión del dedo ya está limitada pero conserva movimiento, y de hallux rigidus en fases más avanzadas, con rigidez marcada. Son fases de un mismo proceso.

Esa extensión del dedo gordo la necesitas para caminar (al despegar el pie del suelo), para correr y, en escalada, para apoyar de punta.

Vista medial del primer radio del pie: articulación sana con flexión dorsal amplia frente a hallux rigidus con osteofitos dorsales que chocan y limitan la extensión.
Vista medial del primer radio del pie: articulación sana con flexión dorsal amplia frente a hallux rigidus con osteofitos dorsales que chocan y limitan la extensión.

Por qué ocurre en escalada

Lo que dicen los estudios en escaladores

  • La revisión de Schöffl y Küpper describe una alta incidencia de hallux valgus (juanete) y de hallux rigidus en escaladores, y un número creciente de casos de hallux rigidus que llegan a necesitar cirugía [1].
  • En 53 escaladores federados de Extremadura, el hallux valgus, el hallux limitus y las durezas fueron los problemas más frecuentes; el 70% usaba pies de gato más cortos que su pie y los años de práctica se asociaron con más lesiones del pie [2].
  • Comparados con no escaladores, los escaladores tenían menos movilidad de la articulación del dedo gordo y mucha más carga bajo la cabeza del primer metatarsiano [3].

El pie de gato apretado y asimétrico

Dentro de un pie de gato ajustado el pie se acorta, los dedos se encogen y la metatarsofalángica queda en hiperextensión; la forma asimétrica y el downturn concentran la presión en el dedo gordo [1]. En una muestra de 56 escaladores, el pie de gato era de media casi cuatro tallas británicas más pequeño que el calzado de calle, y el 91% tenía dolor de pie al escalar [4].

En 30 escaladores de alto nivel, el ángulo del juanete pasaba de 14° descalzos a 21° con el pie de gato puesto, y el 53% tenía hallux valgus, según recoge Schöffl [1]. En una encuesta a 100 escaladores, el dolor en los dedos o el juanete fue la queja más frecuente [1,5]. Juanete y hallux rigidus afectan a la misma articulación y a menudo conviven.

El gesto

Apoyar de punta en presas pequeñas o empujar en placa obliga a la articulación a trabajar al final de su extensión y con mucha carga. Los ganchos de punta (toe hook) presionan el dorso del dedo, justo donde está el osteofito.

Lo que no sabemos

Estos estudios son transversales o encuestas. Muestran una asociación entre escalar con pies de gato apretados y alteraciones del primer dedo, pero no demuestran que el pie de gato cause la artrosis. También influyen la forma del pie, la genética, la edad y los traumatismos previos.

Síntomas: cómo reconocerlo

  • Dolor en la parte de arriba de la base del dedo gordo, sobre todo al llevarlo hacia arriba.
  • Rigidez: el dedo gordo se dobla menos que el del otro pie.
  • Un bulto duro en el dorso de la articulación que roza con el calzado.
  • Dolor al caminar rápido, correr, subir cuestas o ponerte de puntillas.
  • En el muro: molestia al apoyar de punta, con el pie de gato agresivo o en los ganchos de punta.
  • Por compensar, puedes apoyar más por el borde externo del pie y acabar con dolor en otra zona.

Diagnóstico

Exploración y ecografía

Medimos la movilidad del dedo gordo comparando con el otro lado, buscamos el osteofito y diferenciamos si duele solo al final del movimiento o también en el rango medio, algo que orienta sobre lo avanzado que está. En la ecografía de la primera sesión vemos si hay líquido o sinovitis, el osteofito dorsal y el estado de tendones y sesamoideos.

Radiografía y clasificación de Coughlin y Shurnas

La radiografía en carga (de frente y de perfil) es imprescindible para clasificar la artrosis. La resonancia se reserva para dudas.

La clasificación más usada es la de Coughlin y Shurnas, que combina movilidad, radiografía y dolor en cinco grados [6]:

  • Grado 0: flexión dorsal de 40–60° (pérdida del 10–20% respecto al lado sano). Radiografía normal. Sin dolor, solo rigidez a la exploración.
  • Grado 1: 30–40° (pérdida del 20–50%). Osteofito dorsal como hallazgo principal y pinzamiento mínimo. Dolor leve u ocasional en los extremos del movimiento.
  • Grado 2: 10–30° (pérdida del 50–75%). Osteofitos dorsales, laterales y a veces mediales, pinzamiento leve a moderado. Rigidez y dolor moderados o intensos, que pueden ser constantes.
  • Grado 3: 10° o menos (pérdida del 75–100%). Pinzamiento importante, posibles quistes y sesamoideos alterados. Dolor casi constante en los extremos, pero no en el rango medio.
  • Grado 4: como el grado 3, pero con dolor también en el rango medio del movimiento pasivo.

Diagnóstico diferencial

  • Sesamoiditis: dolor bajo la base del dedo, no encima.
  • Hallux valgus doloroso: desviación del dedo y dolor en el lado interno.
  • Lesión de la placa plantar o esguince del primer dedo.
  • Gota: crisis de dolor muy intenso, enrojecimiento y calor.
  • Artritis inflamatorias, si hay varias articulaciones afectadas.

Tratamiento

Conservador: lo que dice la evidencia

La revisión Cochrane más reciente sobre tratamientos no quirúrgicos de la artrosis del dedo gordo concluye que la evidencia es limitada. Con certeza moderada, las plantillas con arco, las plantillas que rigidizan la suela y una infiltración de ácido hialurónico no aportan beneficios clínicamente importantes frente a placebo. Para el calzado con suela en balancín y para la movilización de sesamoideos con fortalecimiento del flexor largo del dedo gordo no hay pruebas claras ni a favor ni en contra [7].

Traducido: ninguna medida conservadora ha demostrado ser claramente eficaz. Aun así, adaptar el calzado y la carga puede aliviar a algunas personas, y es lo razonable antes de pensar en cirugía.

Para el muro:

  • Pie de gato menos asimétrico y con menos downturn para entrenar, con espacio para el dedo gordo.
  • Cierre de cordones o velcro que permita aflojar.
  • Más apoyos de canto con el pie plano y menos punta en presas pequeñas.
  • Quitártelos entre intentos.

Schöffl y Küpper recomiendan no llevar los pies de gato demasiado apretados y tener un par más holgado para entrenar [1]. Van der Putten y Snijders propusieron un pie de gato que deja flexionar y extender los dedos y respeta la forma del pie [8].

Lo que hacemos en Fisioclimbing

Valoración con ecografía, terapia manual de la articulación y los sesamoideos, ejercicio progresivo de pie y pantorrilla, y revisión de tu calzado y tu técnica de pies. La radiofrecuencia INDIBA puede ayudar a controlar el dolor como complemento. No podemos revertir la artrosis ni prometerte resultados que la evidencia no respalda; sí ayudarte a escalar con menos dolor y a evitar compensaciones. Más información en tratamiento.

Cuándo es quirúrgico

Si el dolor limita tu día a día pese al tratamiento conservador, el traumatólogo del pie valorará la cirugía:

  • Queilectomía: se retira el osteofito dorsal. Coughlin y Shurnas la recomiendan en los grados 1 y 2 y en algunos grados 3; en su serie, con casi 10 años de seguimiento medio, el 92% de las queilectomías tuvo buen resultado en dolor y función [6].
  • Artrodesis (fusión): se fija la articulación. La reservan para el grado 4 y para el grado 3 con menos de la mitad del cartílago conservado [6].
  • Artroplastias o implantes: opciones para casos seleccionados.

Schöffl y Küpper señalan que tras una queilectomía o una fusión se puede seguir escalando, aunque aumenta el riesgo de artrosis en las articulaciones vecinas [1].

Vuelta a escalar

No hay plazos publicados de vuelta a la escalada en el hallux rigidus. Con tratamiento conservador, la mayoría sigue escalando adaptando el pie de gato y la carga. Tras una cirugía, los plazos los marca el cirujano según la técnica.

Criterios que usamos en la readaptación:

  1. Caminar y subir escaleras sin dolor y sin cojear.
  2. Puntillas a una pierna repetidas, sin dolor y con fuerza parecida al otro lado.
  3. Tolerar apoyos de canto con pie de gato plano en el plafón.
  4. Introducir poco a poco punta, presas pequeñas y pie de gato agresivo, valorando el dolor a las 24 horas.

Prevención

  • No uses siempre el pie de gato más apretado: alterna con uno cómodo para volumen [1].
  • Evita ir varias tallas por debajo de tu pie por sistema [4].
  • Mantén la movilidad del dedo gordo y la fuerza del pie.
  • Si ya tienes juanete o rigidez, revísalo antes de que duela a diario.

Cuándo acudir al fisioterapeuta y señales de alarma

Pide cita si notas que el dedo gordo se dobla menos, si te duele al apoyar de punta o si aparece un bulto que roza.

Acude al médico o a urgencias si:

  • La articulación se pone roja, caliente, hinchada y muy dolorosa de repente (gota o infección).
  • Hay fiebre o una herida infectada en el pie.
  • No puedes apoyar tras un traumatismo o el dedo queda deformado.

Preguntas frecuentes

¿Se puede escalar con hallux rigidus?

Sí, en la mayoría de los casos, adaptando el pie de gato, la técnica y la carga.

¿Qué diferencia hay entre hallux limitus y hallux rigidus?

Son fases de un mismo proceso. En el limitus el dedo gordo aún se mueve, pero menos; en el rigidus la rigidez y el desgaste son mayores.

¿Los pies de gato causan juanetes y artrosis del dedo gordo?

Los estudios encuentran más juanetes y más rigidez del primer dedo en escaladores y lo relacionan con el calzado ajustado [1–3], pero son transversales: no prueban que el pie de gato sea la única causa.

¿Funcionan las plantillas o las infiltraciones para el hallux rigidus?

En ensayos con placebo, ni las plantillas ni una infiltración de ácido hialurónico han mostrado beneficios clínicamente importantes [7].

¿Puedo escalar después de una artrodesis del dedo gordo?

Según Schöffl y Küpper, sí es posible tras una queilectomía o una fusión [1]. Con la articulación fijada tendrás que adaptar el pie de gato y la técnica de punta.

¿Te duele el dedo gordo al escalar?

Si escalas en Madrid y notas que el dedo gordo pierde movilidad o te duele con el pie de gato, en Fisioclimbing (Las Rozas) te valoramos con ecografía en la primera sesión. Pide cita aquí.

Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de Fisioclimbing

Sobre el autor: Mateo Villate Luis

Graduado en Fisioterapia. Director de Fisioclimbing y fisioterapeuta oficial de la Selección Española de Escalada y Paraescalada. Experto en lesiones del escalador, en tratamiento de la mano y en ecografía musculoesquelética. Osteópata C.O. Responsable de la unidad de investigación en fisioterapia y escalada y de la unidad de tendón de Fisioclimbing.

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Referencias

  1. Schöffl V, Küpper T. Feet injuries in rock climbers. World J Orthop. 2013;4(4):218-228. https://doi.org/10.5312/wjo.v4.i4.218
  2. Cobos Moreno P, Astasio Picado Á, Iglesias García S, et al. Influencia del tamaño de los «pies de gato» en las condiciones podológicas del pie del escalador: estudio observacional. Rev Esp Podol. 2025;36(2):91-95. https://doi.org/10.20986/revesppod.2025.1733/2025
  3. Cobos-Moreno P, Astasio-Picado Á, Gómez-Martín B. Pathophysiological behaviour of the climber’s foot versus the general population: a prospective observational study. Healthcare (Basel). 2022;10(5):868. https://doi.org/10.3390/healthcare10050868
  4. McHenry RD, Arnold GP, Wang W, et al. Footwear in rock climbing: current practice. Foot (Edinb). 2015;25(3):152-158. https://doi.org/10.1016/j.foot.2015.07.007
  5. Killian RB, Nishimoto GS, Page JC. Foot and ankle injuries related to rock climbing. The role of footwear. J Am Podiatr Med Assoc. 1998;88(8):365-374. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9735622/
  6. Coughlin MJ, Shurnas PS. Hallux rigidus. Grading and long-term results of operative treatment. J Bone Joint Surg Am. 2003;85(11):2072-2088. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14630834/
  7. Munteanu SE, Buldt A, Lithgow MJ, et al. Non-surgical interventions for treating osteoarthritis of the big toe joint. Cochrane Database Syst Rev. 2024;(6):CD007809. https://doi.org/10.1002/14651858.CD007809.pub3
  8. van der Putten EP, Snijders CJ. Shoe design for prevention of injuries in sport climbing. Appl Ergon. 2001;32(4):379-387. https://doi.org/10.1016/S0003-6870(01)00004-7

Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.

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