Por Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de la Selección Española de Escalada y Paraescalada y director de Fisioclimbing. Actualizado en octubre de 2026.

Si te duele la parte de atrás del talón al calzarte el pie de gato o al talonar, es probable que el problema esté en la bolsa que protege el tendón de Aquiles. La bursitis retroaquílea es frecuente en escaladores y a menudo convive con un talón «prominente», la deformidad de Haglund. Te explicamos cómo distinguirla de una tendinopatía del Aquiles y qué hacer.

¿Qué es?

El tendón de Aquiles se inserta en la parte posterior del calcáneo (el hueso del talón). Alrededor de esa inserción hay dos bolsas serosas que reducen el roce:

  • Bolsa retrocalcánea (profunda): entre el tendón y el hueso, justo por encima de la inserción.
  • Bolsa calcánea superficial: entre la piel y el tendón.

Si se irritan por presión o roce repetidos, se inflaman: es la bursitis. Coloquialmente se llama «retroaquílea» a ambas.

La deformidad de Haglund es un abultamiento de la parte posterosuperior del calcáneo. Mucha gente la tiene sin dolor; el problema aparece cuando el contrafuerte de un calzado rígido la comprime e irrita las bolsas y la inserción del tendón.

Un apunte de terminología: los expertos recomiendan abandonar el epónimo «Haglund», porque se usa para describir problemas distintos, y hablar de bursitis retrocalcánea, bursitis calcánea superficial o tendinopatía insercional del Aquiles. Distinguirlas importa porque cambia el tratamiento [1,2].

Vista lateral del talón con la bolsa retrocalcánea, la bolsa superficial, la prominencia de Haglund y el contrafuerte del pie de gato.
Vista lateral del talón con la bolsa retrocalcánea, la bolsa superficial, la prominencia de Haglund y el contrafuerte del pie de gato.

Por qué ocurre en escalada

El contrafuerte del pie de gato

Los pies de gato de rendimiento llevan un talón rígido y una banda de goma tensa que tira del talón hacia delante para meter el pie en el downturn. Resultado: presión constante sobre la parte posterior del talón.

En un estudio con 144 escaladores italianos, el 86% presentaba alguna alteración del pie. La bursitis retrocalcánea afectaba al 19,4% y la tendinitis del Aquiles al 12,5%. Los autores atribuyen la bursitis al borde posterior de la abertura del pie de gato, que aumenta la presión sobre el talón, y la encontraron asociada al grado de dificultad que escalaban [3].

Pies de gato más pequeños que tu pie

En una muestra de 56 escaladores, 55 llevaban un pie de gato excesivamente ajustado, de media casi cuatro tallas británicas menos que el calzado de calle [4]. Otros estudios describen reducciones de una a dos tallas en escaladores de nivel medio [5,6] y de unas 2,3 tallas en la muestra italiana [3]. En 53 escaladores extremeños, el 70% usaba pies de gato más cortos que su pie [7]. Cuanto más corto el pie de gato, más presiona el contrafuerte.

Los talonamientos

En un talonamiento colocas el talón sobre la presa y tiras con los isquiotibiales: la parte de atrás del talón queda comprimida entre la presa y el contrafuerte, con fricción cuando el pie gira. No hay estudios que hayan medido el talonamiento como causa de bursitis, pero el mecanismo de presión directa es el mismo. Si talonas mucho, revisa también la rotura de isquiotibiales en el talonamiento y la guía de lesiones de rodilla en escalada.

Factores de riesgo

  • Pie de gato pequeño y con talón muy rígido o tenso.
  • Mucho volumen de bloque desplomado con talonamientos.
  • Tener una prominencia de Haglund.
  • Calzado de calle con contrafuerte duro.

Síntomas: cómo reconocerla

  • Dolor en la parte de atrás del talón, por encima de donde apoya en el suelo.
  • Un bulto visible o palpable; en la bursitis superficial, a veces piel enrojecida o con dureza.
  • Dolor al calzarte el pie de gato y al talonar.
  • Dolor y rigidez por la mañana y al subir cuestas o escaleras.
  • Dolor al apretar con dos dedos a ambos lados del tendón, justo por encima del hueso (bolsa retrocalcánea).

Diagnóstico

Exploración y ecografía

El diagnóstico es sobre todo clínico [8]. Localizamos el punto exacto de dolor (delante del tendón, sobre la inserción o más arriba), valoramos movilidad y fuerza del tobillo comparando ambos lados y revisamos tus pies de gato.

La ecografía es una gran aliada en los problemas del Aquiles [2]. En la ecografía de la primera sesión vemos si la bolsa está distendida o engrosada, el estado del tendón en su inserción (engrosamiento, calcificaciones) y la bolsa superficial, comparando con el otro lado.

Radiografía y resonancia

La radiografía en carga es la prueba de imagen de primer nivel para ver la prominencia de Haglund y las calcificaciones de la inserción. Los ángulos que se miden en ella no son fiables para decidir una cirugía. La resonancia se reserva para valorar la extensión de la degeneración del tendón, los casos atípicos y el diagnóstico diferencial [8].

Diagnóstico diferencial

Bursitis retrocalcáneaTendinopatía insercional del Aquiles
Dónde dueleDelante del tendón, justo por encima del calcáneoEn la inserción del tendón en el hueso
Prueba típicaDolor al pinzar a ambos lados del tendónDolor al palpar la inserción y al cargar (puntillas, saltos)
EcografíaBolsa distendida o engrosadaTendón engrosado en la inserción, a veces calcificaciones
Qué la empeoraPresión del contrafuerte, talonamientosCarga del tendón y flexión dorsal del tobillo

A menudo coexisten. Otras causas de dolor en el talón:

  • Tendinopatía de la porción media del Aquiles: dolor y engrosamiento unos centímetros por encima de la inserción.
  • Fractura por estrés del calcáneo: dolor al comprimir el talón por los lados.
  • Enfermedad de Sever en escaladores adolescentes: irritación del cartílago de crecimiento del talón.
  • Fascitis plantar: dolor en la planta del talón, no detrás.
  • Entesitis de origen reumático: si duelen ambos talones y hay rigidez lumbar por la mañana.

Tratamiento

No hay estudios sobre el tratamiento de la bursitis retroaquílea en escaladores. En población general se empieza siempre por el tratamiento conservador: cambios de calzado, plantillas, fisioterapia, antiinflamatorios, una infiltración de corticoide en la bolsa, plasma rico en plaquetas u ondas de choque. Siendo honestos, según una revisión reciente da buenos resultados solo en torno a la mitad de los casos, y se recomienda mantenerlo 3–6 meses antes de pensar en cirugía [8].

Quitar presión al talón

  • Durante la fase dolorosa, reduce o elimina los talonamientos.
  • Usa un pie de gato más holgado, con el talón menos rígido o tenso, para entrenar; quítatelo entre intentos.
  • En la calle, calzado sin contrafuerte duro o abierto por detrás.
  • Protecciones de silicona alrededor del bulto pueden repartir la presión.

Schöffl y Küpper recomiendan no llevar los pies de gato demasiado apretados y tener un par más cómodo para entrenar [5]. Van der Putten y Snijders propusieron un diseño que respeta la forma natural del pie para prevenir lesiones [9].

Ejercicio

Si hay tendinopatía insercional asociada, el ejercicio de la pantorrilla es la base. En un estudio piloto con 27 pacientes, un programa excéntrico de 12 semanas que evitaba llevar el tobillo a flexión dorsal (sin bajar el talón por debajo de la horizontal) dejó satisfechos al 67% a los 4 meses [10]. Es un estudio pequeño y sin grupo control, pero justifica no comprimir la inserción al principio.

Fisioterapia en Fisioclimbing

  • Ecografía y exploración en la primera sesión.
  • Terapia manual del tobillo y del retropié si hay rigidez.
  • Ejercicio progresivo de gemelos y sóleo, evitando al principio la flexión dorsal completa.
  • Radiofrecuencia INDIBA como complemento para el dolor.
  • Readaptación del talonamiento en el plafón, de presas grandes y estáticas a pequeñas y dinámicas.

Más información en tratamiento.

Cirugía

Si el tratamiento conservador fracasa, el traumatólogo puede retirar la bolsa inflamada y limar la prominencia (calcaneoplastia), por cirugía abierta o endoscópica. La cirugía abierta da resultados buenos o excelentes en torno al 70% de los casos; la endoscópica alcanzó buenos o excelentes resultados en el 90% de una serie de 164 pacientes, aunque los estudios comparativos no coinciden en que sea mejor [8].

Vuelta a escalar

No hay plazos publicados en escaladores. En la mayoría de los casos puedes seguir escalando si evitas talonar y ajustas el pie de gato.

Tras una cirugía, los datos en población general son orientativos: tras la calcaneoplastia abierta se vuelve a la actividad normal en unos 4–6 meses, y solo el 60% de los deportistas profesionales recuperó su nivel previo, con la primera competición a los 7,5 meses de media. En la serie endoscópica inicial de van Dijk, la vuelta al deporte fue a las 12 semanas [8].

Criterios para volver a talonar, que trabajamos en la readaptación:

  1. Calzarte el pie de gato y escalar sin dolor en el talón.
  2. Puntillas a una pierna repetidas, sin dolor y con fuerza similar al otro lado.
  3. Palpación de la bolsa sin dolor o casi.
  4. Talonamientos suaves en presas grandes, luego en pequeñas y por último dinámicos, vigilando el dolor a las 24 horas.

Prevención

  • Pie de gato para entrenar que no te apriete el talón [5].
  • No vayas varias tallas por debajo de tu pie por sistema [4].
  • Dosifica los bloques con muchos talonamientos.
  • Mantén la fuerza de gemelos y sóleo.
  • Si tienes un Haglund, evita también el contrafuerte duro en la calle.

Cuándo acudir al fisioterapeuta y señales de alarma

Pide valoración si el dolor detrás del talón dura más de una o dos semanas, si ya te duele al calzarte o al caminar, o si no sabes si es bursitis o tendón.

Acude al médico o a urgencias si:

  • Notas un chasquido o «pedrada» en el talón y luego te cuesta ponerte de puntillas: puede ser una rotura del Aquiles.
  • El talón está rojo, caliente y muy hinchado, o tienes fiebre (bursitis infectada).
  • Duelen ambos talones y tienes rigidez de espalda por las mañanas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la deformidad de Haglund?

Un abultamiento óseo en la parte de atrás y arriba del calcáneo. Mucha gente la tiene sin síntomas; duele cuando el calzado rígido la comprime e irrita la bolsa o el tendón.

¿Se quita la deformidad de Haglund sin cirugía?

El hueso no desaparece sin cirugía, pero el dolor puede mejorar quitando la presión y tratando la bolsa y el tendón. Conviene intentarlo 3–6 meses antes de operar [8].

¿Puedo escalar con bursitis retrocalcánea?

Normalmente sí, evitando talonar durante la fase dolorosa y con un pie de gato que no apriete el talón.

¿Qué diferencia hay entre bursitis y tendinitis del Aquiles?

La bursitis duele delante del tendón, al pinzarlo por los lados, y empeora con la presión del calzado. La tendinopatía duele en el propio tendón y empeora al cargarlo. La ecografía ayuda a diferenciarlas y muchas veces conviven.

¿Te duele el talón con el pie de gato?

Si escalas en Madrid y el talón te molesta al calzarte o al talonar, en Fisioclimbing (Las Rozas) te valoramos con ecografía en la primera sesión para saber si es bursitis, tendón o ambas cosas. Pide cita aquí.

Mateo Villate Luis, fisioterapeuta de Fisioclimbing

Sobre el autor: Mateo Villate Luis

Graduado en Fisioterapia. Director de Fisioclimbing y fisioterapeuta oficial de la Selección Española de Escalada y Paraescalada. Experto en lesiones del escalador, en tratamiento de la mano y en ecografía musculoesquelética. Osteópata C.O. Responsable de la unidad de investigación en fisioterapia y escalada y de la unidad de tendón de Fisioclimbing.

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Referencias

  1. Opdam KTM, Zwiers R, Wiegerinck JI, et al. Increasing consensus on terminology of Achilles tendon-related disorders. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2021;29:2528-2534. https://doi.org/10.1007/s00167-021-06566-z
  2. Maffulli N, King JB, Migliorini F, et al. Diagnosis and management of Achilles tendon ailments: the Scottish mist. J Orthop Surg Res. 2024;19:130. https://doi.org/10.1186/s13018-024-04560-y
  3. Buda R, Di Caprio F, Bedetti L, et al. Foot overuse diseases in rock climbing: an epidemiologic study. J Am Podiatr Med Assoc. 2013;103(2):113-120. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23536501/
  4. McHenry RD, Arnold GP, Wang W, et al. Footwear in rock climbing: current practice. Foot (Edinb). 2015;25(3):152-158. https://doi.org/10.1016/j.foot.2015.07.007
  5. Schöffl V, Küpper T. Feet injuries in rock climbers. World J Orthop. 2013;4(4):218-228. https://doi.org/10.5312/wjo.v4.i4.218
  6. Killian RB, Nishimoto GS, Page JC. Foot and ankle injuries related to rock climbing. The role of footwear. J Am Podiatr Med Assoc. 1998;88(8):365-374. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9735622/
  7. Cobos Moreno P, Astasio Picado Á, Iglesias García S, et al. Influencia del tamaño de los «pies de gato» en las condiciones podológicas del pie del escalador: estudio observacional. Rev Esp Podol. 2025;36(2):91-95. https://doi.org/10.20986/revesppod.2025.1733/2025
  8. Di Caprio F, Ponziani L, Gigli M, et al. La malattia di Haglund: una review narrativa. G Ital Ortop Traumatol. 2025;51:49-57. https://doi.org/10.32050/0390-0134-1152
  9. van der Putten EP, Snijders CJ. Shoe design for prevention of injuries in sport climbing. Appl Ergon. 2001;32(4):379-387. https://doi.org/10.1016/S0003-6870(01)00004-7
  10. Jonsson P, Alfredson H, Sunding K, et al. New regimen for eccentric calf-muscle training in patients with chronic insertional Achilles tendinopathy: results of a pilot study. Br J Sports Med. 2008;42(9):746-749. https://bjsm.bmj.com/content/42/9/746

Este artículo es informativo y no sustituye una valoración profesional.

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